Lunes, 26 Enero 2015 00:00

"La discapacidad, al igual que el género, es una construcción social"

Coyhaique-. El director del Servicio Nacional de la Discapacidad, Mauro Tamayo Rozas, habló con El Divisadero respecto del encuentro regional llevado a cabo el pasado miércoles con el fin de establecer un diálogo ciudadano con Aysén para la creación del futuro Plan sobre Inclusión de Personas en Situación de Discapacidad 2015-2025. El director, además, se refirió respecto a la iniciativa de la Asociación de Sordos de Coyhaique (Ascoy) en la elaboración de la fiesta Sencity Patagonia y los desafíos en materia de inclusión a los que se enfrenta una sociedad cada vez más homogenizada. 

 

¿Cuál es el objetivo que persigue la Comisión Asesora Presidencial y quiénes la componen?

La Presidenta Bachelet incorporó en su programa de gobierno una propuesta que da la creación de una Comisión Asesora Presidencial de académicos, técnicos además de líderes de personas en situación de discapacidad y sus familiares para que generasen, como principal objetivo de trabajo, una propuesta de plan nacional de acción para definir tareas y metas nacionales a cumplir de aquí al 2025. De esa manera, podremos evaluar los avances en materia de discapacidad, salud mental y cuidado, tres ámbitos importantes donde la política pública históricamente ha tenido una ausencia. No ha habido ningún programa de gobierno que haya incorporado una visión tan amplia, por lo que incorporaremos 28 medidas vinculadas a discapacidad, con el convencimiento de cumplir cada una de ellas. No son orientaciones, no son miradas ni posibilidades, sino tareas. Para ello la Presidenta nos dio un tiempo acotado al 30 de abril de este año para presentar esta propuesta. Ese en un gran primer objetivo mientras que el segundo es entregar una propuesta de un sistema jurídico que remplace el actual. Tenemos un sistema que establece el Código Civil, en el cual las personas que tienen discapacidad de índole mental, intelectual o cognitivo, por ejemplo jóvenes con Síndrome de Down, retraso mental o autismo realizan procesos judiciales en base a tutelas en donde un tercero ejerce su capacidad jurídica, es decir, se anula su voluntad y otro lo remplaza. Lo que buscaba el código civil del 1800 era un sistema de apoyo, de ayuda para que no se les vulnerasen ni se les estafara, esa era la lógica. Sin embargo, eso se prestaba para situaciones que no se condicen con el actual tratamiento normativo de derechos humanos. Lo que debemos hacer es garantizar la expresión de tu voluntad y para eso se requieren los sistemas de apoyo, otros países ya han avanzado en esta materia a través de equipos que asisten a los tribunales para que la voluntad de personas en situación de discapacidad sea la que se expresen y no la de un tercero.

¿Cuál es la metodología que se utiliza en los diálogos ciudadanos para sacar ideas en limpio?

La metodología que utilicemos tiene que permitir que los productos de cada región sean comparables entre sí, de manera que los resultados de Arica puedan dialogar con los de Aysén. Para eso se estableció una metodología en base a temas solicitados a las mesas para que pudiesen priorizar asuntos vinculados a accesibilidad, a educación, a trabajo y cuidado entre otros. De esa forma, el mismo colectivo de personas puede considerar qué tema es prioritario, cuál no y cómo debiésemos avanzar en ellos. Luego, se compara con los resultados que arrojan otras regiones y finalmente se formula una síntesis general a nivel país. La parte más compleja es ir definiendo los plazos de corte, es decir, lo que va a ocurrir de aquí a los próximos tres o seis o diez años e ir estableciendo una carta de navegación. Un plan nacional nos aporta en saber en qué estamos avanzado, cuán rápido estamos avanzando y la cobertura estamos alcanzando. Ese sistema nos permite hacer las correcciones que se requieran a futuro tales como los aumentos de recursos. Esta región, por sus niveles de dispersión geográfica, entrega complejidades distintas a otras, por tanto creemos que establecer una mirada con perspectiva territorial permite una mejor política pública. No es lo mismo la realidad de la región de Los Lagos que la de Aysén, así como no es lo mismo la realidad de Chile Chico con la de Coyhaique, entonces interiorizándonos con esas particularidades y evidenciando cómo las personas se enfrentan a esa realidad, da una mirada mucho más amplia que facilita las políticas públicas.

Respecto del Fondo Nacional de Proyectos Inclusivos (Fonapi), ¿cuántos proyectos han sido financiados en la región de Aysén?

Son cinco proyectos. Uno de ellos es la colaboración hacia la Asociación de Sordos de Coyhaique (Ascoy) para el proyecto de Sencity Patagonia. Fuimos los primeros en confiar en ellos y los apoyamos con alrededor de 10 millones de pesos. Es una apuesta importante, ya que esta fiesta inclusiva permite hacer entender que las actividades culturales y recreativas también son un derecho humano. Estuvimos trabajando con ellos, viendo como es el proyecto y entregamos algunas recomendaciones. Otro proyecto es con la Seremi de Educación en el que analizamos, en un seminario que ya se realizó, los procesos educativos y de inclusión. El tercer proyecto se vincula con la Junji en torno al sistema psicomotor y de estimulación de niños en situación de discapacidad. El cuarto proyecto es en conjunto a la Corporación de Desarrollo Cultural de Coyhaique, respecto a la próxima realización de danzas inclusivas, además de otras actividades, mientras que el quinto proyecto es con la gobernación de General Prat  a objeto de que sus funcionarios sean formados en lengua de señas. Nos sorprende gratamente el aumento de la participación en estos encuentros nacionales, y es que cuando damos cuenta de los resultados de los encuentros anteriores, la sociedad civil entiende que la información que entregan sirve, son de utilizad e influyen en las medidas. De esa manera, también, adquieren mayor nivel de confianza.

A propósito de la iniciativa de Ascoy, ¿en qué consiste el proyecto de Sencity Patagonia?

Sencity nace como un proyecto internacional destinado solo para la población sorda. Sin embargo, el primer Sencity integral del mundo será este que se llevará a cabo en Aysén. Las personas de distintas partes del mundo evidenciarán un Sencity 2.0, un Sencity inclusivo donde no solo la población sorda, sino que además la población oyente, la población en silla de ruedas, la población con otros tipos de discapacidades sensoriales e intelectuales así como también personas convencionales van a poder ser recibidos. Eso le da un cambio interesante de inclusión que apuesta a que todos y todas interactúen como pares. No obstante, pensar en todos no es sencillo, a veces nos cuesta porque no estamos acostumbrados, pero en la medida que lo hagamos irá resultando más fácil. Visitamos y entregamos recomendaciones a Ascoy, como la implementación de un audio-descripción para la población ciega y textos en braille. La Intendenta también asignó un monto significativo de fondos para apoyar la actividad. Todos estamos muy contentos de que Sencity sea una actividad que nace de la población civil, de Ascoy. Creemos que va a ser un hecho increíble que marcará un antes y un después del Sencity convencional. Vamos a ver cómo resulta y cómo podemos implantarlo en otras regiones.

En la charla que realizó en el encuentro regional, utilizó el término “sociedad de la exclusión” para referirse a la educación discriminadora que se nos inculca desde temprana edad. ¿Cómo se puede generar un cambio, desde los hogares chilenos, a una actitud más inclusiva e integradora?

Tenemos que sincerar la discusión, en nuestro país nos autoengañamos. Cuando se hacen encuestas y nos preguntan si somos personas que discriminan, la respuesta habitual es no, que somos una sociedad inclusiva, tolerante, abierta al diálogo y a la diversidad pero eso es lo que se responde porque es lo socialmente correcto. No obstante, en el día a día, no es así. Tenemos que reconocer que somos una sociedad que nos autoconstruimos en base al rechazo, a la distancia, a lo opuesto. Nuestra identidad se basa en opuestos, por ejemplo la identidad de los niños se construye en base a lo opuesto de las niñas. Entonces ocurre un falso dilema, apostamos que debemos ser únicos y distintos. Sin embargo, cada vez somos más homogéneos. Ocupamos corbata y traje, los más rebeldes ocupan camisas grandes, zapatillas y gorro. La sociedad en su conjunto y, a pesar en su falsa determinación en ser únicos y distintos, buscan homogenizarse. Hay prototipos arrojados por los medios de comunicación, el de tener una figura estilizada con dimensiones y proporciones establecidas que provocan insatisfacción por no alcanzar esos parámetros estructurales como sociedad. Entonces, aparece la discapacidad con un tipo ciego transitando con bastón… ¿cómo puede insertase si la sociedad, en su lógica interna, ya generó una exclusión de todo lo que no fuese a su estándar? Discapacidad, así como género es una construcción social, una idea simbólica. Hace 70 años, daba lo mismo que la mujer no pudiera votar porque eso era una cosa de hombres, luego se consideró inaceptable porque la mujer tenía la misma igualdad de condición que el hombre. Hoy es obvio que la mujer tiene que votar, pero ayer no lo era. Lo que hoy no es obvio es que las personas con discapacidad vayan a la universidad, no es obvio que  trabajen, no es obvio que todos los edificios sean accesibles para ellos, no es obvio que los colectivos les paren. La sociedad cambiará en la medida en que esa asociación cambie y para eso necesitamos campañas de sensibilización en los jardines infantiles, en los colegios, en la ciudad para que las personas reflexionen, no solo con la Teletón, sino todos los días del año. Entonces cuando digo que nos encontramos en una sociedad de la exclusión es porque nos hemos dado una falsa idea de inclusión, de integración y de respeto.  

Finalmente, las discapacidades asociadas a patologías mentales representan, por lo  general, una mayor complejidad. ¿Cuáles son los desafíos que se les presenta a esas personas y qué diferencias enfrentan?

Lo que despierta generalmente las personas con discapacidades físicas en los demás es un sentimiento de emoción, la sociedad se conmueve por ellos, muy por el contrario, lo que genera una persona con demencia como una esquizofrenia, es miedo. La exclusión que presentan las personas con esos desordenes es aún más salvaje y más agresiva, producto del miedo. Chile invierte un 2,1% de su presupuesto de Salud en temas de tratamiento mental, cuando la recomendación internacional es de un 5%... ni siquiera la mitad. Tenemos falta de cobertura, falta de camas psiquiátricas y tenemos la sospecha de que muchas personas diagnosticadas con esos trastornos suelen estar privadas de libertad. Nos hace falta una política de cuidado, afortunadamente la Presidenta y nuestra ministra María Fernanda Villegas (Desarrollo Social) presentaron a la Diprés (Dirección de Presupuestos del Ministerio de Hacienda) un presupuesto para un programa nacional de cuidado, siendo autorizado un monto de 400 millones de pesos para el modelo. En ese ámbito, hay que dar una respuesta con campañas preventivas y especialización de profesionales entre otras medidas, debemos garantizar la vida de esas personas.

*Fuente: http://www.eldivisadero.cl/noticia-30959