Viernes, 18 Marzo 2016 00:00

Encuesta de opinión pública en La Araucanía

La falta de trabajo, y no las situaciones asociadas al conflicto en la zona, son las principales preocupaciones de quienes viven en La Araucanía. Los antecedentes son parte de las revelaciones de una encuesta de la UDP que mostró la percepción de los habitantes mapuches y no mapuches. Los mismos que, en forma transversal, rechazan en su mayoría el uso de la violencia para resolver demandas y que se dividen notoriamente respecto de políticas sobre tierras y participación de los pueblos originarios.

La situación de La Araucanía ha generado un amplio debate. Sin embargo, muy poco se conoce sobre las percepciones sociales de quienes residen en la zona. Indagamos sobre ellas, aplicando una encuesta representativa del 61,5% de la población de la región y del 67,8% de la población indígena de allá. Se entrevistó a 708 personas mayores de 18 años en una muestra probabilística. El trabajo de campo lo realizó Feedback y se aplicó entre el 18 de diciembre y 10 de enero pasados.

Advertimos que, contrariamente a lo que se suele argumentar, la ciudadanía en La Araucanía (indígenas y no indígenas) rechaza mayoritariamente el uso de la violencia como estrategia para resolver demandas y que se divide notoriamente respecto de políticas sobre tierras y participación política de los pueblos originarios.

No es el conflicto, sino que los temas cotidianos, como la falta de trabajo y la salud lo que preocupa a la población transversalmente. En cambio, la delincuencia y el conflicto asociado a las demandas mapuches frente al Estado son significativamente más relevantes para la población no indígena, tanto en zonas urbanas como rurales.

En forma esperable, el nivel de compromiso con las demandas de los pueblos indígenas es muy bajo entre quienes son residentes no indígenas de la región. Lo interesante de observar es que quienes se autoidentifican como indígenas están divididos: un 35% se muestra bastante/muy comprometido, mientras un 50% se muestra nada/algo comprometido con esas demandas.

Pero, ¿con qué se asocian las demandas indígenas? La percepción de la población indígena y no indígena las asocia por sobre un 55% a la defensa de los territorios ancestrales, la defensa de la cultura originaria, y la revitalización cultural. La asociación negativa con terrorismo, conflicto y violencia alcanza el 45% entre los no indígenas, y no supera el 25% entre los indígenas. Por lejos, la asociación mayor es con la defensa de los territorios ancestrales.

Nuestra investigación no sustenta la visión estereotipada de indígenas apoyando exclusivamente al movimiento indígena y los no indígenas a los gremios empresariales. La mitad de la muestra de no indígenas apoya el movimiento de agricultores, camioneros, estudiantes y grupos ambientalistas. Pero en el caso de los indígenas también se dan apoyos significativos al movimiento de los camioneros (43%) y de los agricultores (60%)—en este último caso de indígenas de sectores rurales principalmente—. La diferencia más clara y esperable se produce respecto del apoyo a movimientos de los pueblos originarios, que recibe mucho menor respaldo de los indígenas.

El uso de la violencia no es justificable cuando se reclaman tierras ancestrales ni para indígenas (71%) ni para no indígenas (82%). Un 16% de los mapuche señalaron que se justificaba en ocasiones, mientras un 13% dijo que siempre. Así, prevalecen en la Región de La Araucanía posturas que rechazan el uso de la violencia como estrategia legítima para abordar distintas demandas.

DIFERENCIAS EN LAS SOLUCIONES

Las divisiones principales en La Araucanía se observan a la hora de pensar en las soluciones. Entre los indígenas, sobre el 75% apoya la idea de crear una institucionalidad específica como un ministerio. Entre los no indígenas el apoyo a esas mismas medidas baja a un 54% como promedio. Pero cuando se trata de medidas que afectan concretamente a los pueblos originarios, emergen las diferencias. Entre los indígenas se apoya fuertemente que existan asientos reservados para indígenas en el Congreso (77%), la administración autónoma de sus territorios (60%) y que estos les sean devueltos (69%).

Entre los no indígenas el apoyo a tales medidas es significativamente menor (45%, 35% y 36%, respectivamente). La región se divide al momento de buscar soluciones.

AUTONOMÍA POLÍTICA PERO NO SEPARATISMO

La mayoría de los indígenas de la Región de La Araucanía aspiran a tener mayor control político sobre sus destinos, pero al mismo tiempo no quieren ser discriminados. Un 70% de los indígenas plantea que el Estado de Chile no debiese hacer diferencias entre el pueblo mapuche y los chilenos —postura que es más intensa entre indígenas rurales; pero al mismo tiempo, el 53% de los indígenas sostiene que el Estado debe permitir al pueblo mapuche controlar y gobernar sus territorios—. Un 37% de ellos se muestra de acuerdo con la idea de que el Estado de Chile los reconozca como un pueblo distinto al chileno. Entre los indígenas de La Araucanía no prevalece un ideal separatista, aunque sí uno de mayor control político sobre sus destinos.

CONSULTA A PUEBLOS INDÍGENAS

Durante el año 2014, el Ministerio de Desarrollo Social realizó una consulta a los pueblos originarios en relación a la creación de un Ministerio de Asuntos Indígenas y del o los Consejos de Pueblos Indígenas. Dicho proceso, que se extendió por 5 meses, culminó a comienzos de febrero del 2015. Consultados sobre el tema, sólo un 9% de los encuestados indígenas señaló haber recibido información, y un 5% indicó tener conocimiento de los temas que se trataron. La baja participación en el proceso de consulta se atribuye a que fue un proceso mal organizado (76%), poco transparente (73%), y que no abordó las demandas importantes (59%).

*Fuente: http://www.quepasa.cl/articulo/actualidad/2016/03/divididos-en-la-solucion.shtml/
Por Maite de Cea, Berta Teitelboim, Gabriel Otero, Camila Peralta y Claudio Fuentes S. Facultad de Ciencias Sociales e Historia, Universidad Diego Portales // Ilustración:Hernán Kirsten